Mostrando las entradas con la etiqueta Cuentos.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cuentos.. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de abril de 2017

EL CIELO Y EL INFIERNO.


Resultado de imagen para ayudar la alegria de servir

Erase una vez, que en un lejano reino de Oriente,  se encontraban
dos amigos cuya curiosidad y deseo de saber acerca del Bien y del Mal, los hizo un día dirigirse a la cabaña del sabio Lang con ánimo de interrogarle. 

Una vez en su interior y junto a otras gentes allí reunidas preguntaron al sabio:


"Dinos anciano ¿Que diferencia existe entre el Infierno y el Cielo? 


El sabio contestó: "Veo una montaña de arroz recién cocinado, humeante y sabroso. A su alrededor, hay muchos hombre y mujeres famélicos y hambrientos, victimas de expectativa y frustración, Sus palillos son más largos que sus brazos y por ello, cuando prenden el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas ansiosas".

Un rumor exclamó entre los allí reunidos...


Mas tarde el sabio prosiguió y dijo "Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, humeante y sabroso. A su alrededor, hay muchos seres humanos alegres y sanos que sonríen con satisfacción y benevolencia. Sus palillos son también las largos de sus brazos.


"SIN EMBARGO, HAN DECIDIDO DARSE LA COMIDA LOS UNOS A LOS OTROS"

'-'-'-'-'

REFLEXIONES 

¿Quién puede negar que se siente más feliz cuando coopera a favor del bienestar de las demás personas? 

¿Se trata ésta de una satisfacción natural inherente a la mayoría de los seres humanos sanos? 

Dormía y soñaba que la vida no era mas que alegría.  Desperté y vi que la vida no era más que servir.  Serví y vi que servir era la alegría.  Rabindranath Tagore 

Y en tal caso, ¿de dónde proviene tal alegría? 

Alguien dijo que cuánto más crecía y se desarrollaba, más incrementaba un “supremo gozo” de sentirse útil al mundo. Tal vez, la maduración del alma humana se mida por el grado de inclinación hacia el servicio a sus próximos. 

Cuando la consciencia del alma es todavía incipiente, la persona tiende a reflejar cierto grado de egocentrismo y narcisismo, algo natural en las primeras etapas de desarrollo, sin embargo mediante una progresiva maduración, el ego se descentraliza y expande hasta que “el otro” es incorporado y amado en lo profundo del sí mismo. 


En realidad, no hay mejor viaje que aventurarse en el otro, el resto es turismo.  El viaje hacia el otro supone haber superado el egocentrismo y haber desarrollado la capacidad de ponerse en el lugar de los demás y desde allí entender y comprender sus procesos e influencias. Desde esta posición de apertura y flexibilidad puede brotar la compasión. 

"El que da al que lo necesita, en realidad hace un préstamo al Universo". 
Víctor Hugo

"Solo una sociedad altruista que se basa en el compartir puede ser estable y feliz". 
Nisargadatta.


CUENTOS PARA APRENDER A APRENDER-.
JOSÉ MARÍA DORIA.

domingo, 23 de octubre de 2016

Charco de Lodo



Comparto un hermoso cuento, una reflexión de como vemos los adultos la vida y como la ven los niños, que bonito fuera que los adultos nunca dejáramos de ser niños para disfrutar las pequeñas cosas que son las más grandes satisfacciones de la vida.


CHARCO DE LODO 


Cuando veo dientes de león, veo hierba dañina invadiendo mi patio. Mis hijos ven flores para la madre y soplan la pelusa blanca pensando en un deseo.
Cuando veo un mendigo que me sonríe, veo a una persona sucia que probablemente quiere que le de dinero y eso me pone molesto. Mis hijos ven a alguien que les sonríe y ellos responden con otra sonrisa.
Cuando oigo una música, me gusta. Pero no sé cantar y no tengo ritmo; entonces me siento y escucho. Mis hijos sienten el ritmo y bailan. Cantan y si no saben la letra, crean la suya propia.
Cuando siento un fuerte viento en mi rostro, me esfuerzo contra el. Lo siento despeinándome y empujándome para atrás cuando voy caminando. Mi hijos cierran sus ojos y abren sus brazos y vuelan con el, hasta que caen a reír en el suelo.
Cuando rezo, digo tú y nosotros, y concédeme esto y dame aquello. Mis hijos dicen, ¡Hola Dios!, te doy las gracias por mis juguetes y mis amigos. Por favor, mantenga lejos los malos sueños hoy por la noche. Yo todavía no quiero ir al cielo. ¡Sentiría la falta de mi padre y de mi madre!.
Cuando veo un charco de lodo le saco la vuelta. Veo zapatos enlodados y tapetes sucios. Mis hijos se sientan en el. Ven represas para construir, ríos para cruzar y bichos para jugar.
Yo solo quisiera saber, ...
Si los hijos nos fueron dados para enseñarles o para aprender de ellos...
Porque un día podría mirar para atrás y descubrir que eran grandes cosas grandes.
Es recomendable apreciar las pequeñas cosas de la vida.

Te deseo:
grandes charcos de lodo ...
y dientes de león.


libro de Los Cuentos.
Diego Palma.